¿Cómo declarar una colaboración?

30 septiembre, 2018 - 9 minutes read

Cómo declarar una colaboración

Declarar una colaboración. ¿Cómo lo hago?

En estas circunstancias siempre se plantea la duda sobre cómo declarar en la Renta una colaboración, a efectos de su consideración como rendimiento del trabajo o actividad económica.

Imagina que eres periodista o fotógrafo o cualquier otro profesional que se te pueda venir a la cabeza.

Imagina ahora que la semana pasada has tenido la enorme suerte de poder hacer una colaboración con una empresa. Pero a la hora de cobrar esa colaboración, la empresa te ha pedido una factura y te avisa (o no) que tienes que liquidar el IVA. ¿Cómo es posible? Un compañero hizo algo similar y no pagó un euro y sin factura.

El quid de la cuestión está en saber (determinar) si el trabajo realizado es para Hacienda un rendimiento del trabajo o una actividad económica. Las consecuencias y trámites son distintos en función de la categoría en la que podamos meter esta colaboración. ¿Dónde puedes encontrar la respuesta? En la Ley del IRPF, que en su artículo 17 (el que nos habla de lo que Hacienda considera qué son rendimientos del trabajo). En sus puntos 2 y 3 dice:

“2. En todo caso, tendrán la consideración de rendimientos del trabajo:

  1. c) Los rendimientos derivados de impartir cursos, conferencias, coloquios, seminarios y similares.
  2. d) Los rendimientos derivados de la elaboración de obras literarias, artísticas o científicas, siempre que se ceda el derecho a su explotación.
  3. No obstante, cuando los rendimientos a que se refieren los párrafos c) y d) del apartado anterior y los derivados de la relación laboral especial de los artistas en espectáculos públicos y de la relación laboral especial de las personas que intervengan en operaciones mercantiles por cuenta de uno o más empresarios sin asumir el riesgo y ventura de aquéllas supongan la ordenación por cuenta propia de medios de producción y de recursos humanos o de uno de ambos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios, se calificarán como rendimientos de actividades económicas..”

Traducimos (simplificando muchísimo la cuestión, lo que quiere decir que tienes que coger esta traducción con pinzas – solo para entender el sentido de la Ley, no para aplicarla – ahí habrá que ver tu caso concreto): Si para la colaboración que has llevado a cabo, te has encargado personalmente de la organización del trabajo o has gastado de tu bolsillo para comprar el material necesario para llevarlo a cabo, entonces tu colaboración lleva el sino de una actividad económica, si no, podrás declararla como rendimiento del trabajo (y todo será tremendamente más sencillo).

La barrera entre una categoría y otra, en la práctica, es bastante más ambigua de lo que puede parecer. En la mayoría de esos casos, en los que se trata de pequeñas cantidades, lo habitual es “no complicarse” la existencia más de lo debido. Sin embargo, no deja de ser una cuestión mal atada y que, como profesional, es conveniente que conozcas para (como siempre) después actuar en consecuencia.

¿Y por qué está mal atada? Porque los rendimientos del trabajo y de actividades económicas tienen diferente tratamiento y conllevan distintas obligaciones.

Si puedes catalogar tu trabajo como rendimiento del trabajo, bastará con que la empresa te pague (la cantidad acordada menos la retención correspondiente) y te facilite el correspondiente recibo. En su momento, deberá facilitarte el certificado de ingresos y retenciones que necesitarás para hacer tu declaración de la renta.

Pero si por el contrario tienes que meter tu colaboración en el saco de actividad económica, el asunto se complica un poco más. Si se trata de una colaboración esporádica y no es tu principal fuente de ingresos, podrás aplicar todo lo previsto para autónomos no habituales.

En todo caso, quédate con esta idea: Si lo tuyo va a ser catalogado como actividad, tendrás que darte de alta en Hacienda (es un trámite súper sencillo, basta con cubrir el modelo 037 y presentarlo). Los ingresos que percibas los declararás igualmente en tu Declaración de la Renta, así que en ese sentido se asemeja al sencillo caso de los rendimientos del trabajo (sólo que la empresa pagadora no te dará un recibo del pago, sino que serás tú quien tendrá que hacerle una factura donde consten reflejados todos los datos del trabajo).

Donde realmente se puede complicar la cuestión es en el IVA. Salvo que tu actividad esté exenta de este impuesto, tendrás que ingresarlo trimestralmente (y no olvidarte de presentar el resumen anual en enero – el modelo 390).

Es posible que te dediques a la realización de algunos servicios o actividades exentos de IVA. ¿Cómo debes entonces facturarlo? Puedes emitir facturas exentas de IVA en la que tendrás que especificar mediante reseña la exención del impuesto en virtud del artículo 20 de la ley de IVA.

Y aquí retomemos nuestro ejemplo: pongámonos en la piel de un periodista o de un colaborador como periodista. Si el trabajo se va a destinar a prensa escrita, la actividad estará exenta (de acuerdo con el artículo 20.1.6º de la Ley de IVA: “6º. Los servicios profesionales, incluidos aquéllos cuya contraprestación consista en derechos de autor, prestados por artistas plásticos, escritores, colaboradores literarios, gráficos y fotográficos de periódicos y revistas, compositores musicales, autores de obras teatrales y de argumento, adaptación, guión y diálogos de las obras audiovisuales, traductores y adaptadores.”)

Sin embargo, si tu colaboración va a consistir en un trabajo para radio, televisión o medio online (incluyendo los textos que serán emitidos por estos medios) sí generarán un 21% de IVA (y tendrás que ingresarlo si quieres hacer las cosas bien y ahorrarte unos cuantos disgustos). Suena a casa de locos, pero así están las cosas en la santa casa Hacienda.

Imagínate ahora por un momento que lo que tú has cobrado por esa colaboración y has olvidado ya por completo, aparece al año siguiente en tu borrador de la declaración de la renta como una actividad económica. Si tu actividad no estaba dentro de las “afortunadas” exenciones del IVA eso querrá decir que: No has ingresado el IVA de esa supuesta actividad, no habrás hecho las facturas correspondientes, no te habrás dado de alta, no habrás presentado las declaraciones oportunas… vamos que, en general, por descuido o desconocimiento no has hecho los deberes con Hacienda. La sensación de caos y el susto puede ser respetable.

Finalmente, siempre debes recordar que el hecho de que tu actividad esté exenta de IVA no significa que no debas aplicar retenciones por IRPF en las facturas y por supuesto estar dado de alta en Hacienda y la declaración censal de Alta (modelo 037).