Conceptos básicos sobre impuestos y pagos a la Seguridad Social. Lo que debes saber…

5 marzo, 2019 - 11 minutes read

IMAGEN-Pagos e impuestos. Lo que debes saber...

Trabajadores por cuenta propia, ajena o desempleados, becarios… Todos están obligados a pagar impuestos y/o cuotas de la Seguridad Social por su trabajo o actividad. ¿Los conoces?

Trabajador autónomo, por cuenta ajena o en paro, todo trabajador tiene unos impuestos que pagar por el hecho de serlo y percibir unos ingresos, fruto de la actividad o trabajo que desarrolla. Si la declaración anual de la Renta es el momento cumbre del año fiscal para millones de ciudadanos, no siempre se conocen en detalle todos los tributos que los trabajadores deben satisfacer al Estado, según su situación laboral. Y también, los que legalmente no la tienen o en el futuro la vayan a tener, como los becarios, deberán tener en cuenta que –se les remunere o no por sus prácticas– se les dará de alta en la Seguridad Social.

TRIBUTACIÓN POR IRPF

  1. Pagos fraccionados del IRPF

Al utilizar sus propias herramientas y recursos, el trabajador autónomo organiza su propio trabajo y decide en qué momento lo va a desarrollar.

El trabajador por cuenta propia debe tributar por IRPF. Para determinar el rendimiento de su actividad, se puede utilizar una estimación directa o una objetiva. En el primer caso, se tendrán en cuenta todos los ingresos –incluido el autoconsumo– menos los gastos necesarios a su obtención. Por el contrario, la estimación objetiva se forma a partir de unos parámetros, fijados por el Ministerio de Economía y Hacienda para cada actividad, como, entre otros, el número de personas que trabajan en la actividad, la potencia eléctrica instalada o la superficie del local en el que se desarrolla.

En ambos regímenes el autónomo realiza cuatro pagos anuales: del día 1 al 20 de abril, julio, octubre y, en enero del año siguiente, del 1 al 30. A su vez, a través del modelo 130, anticipa a Hacienda el 20% de sus beneficios. Si, al terminar el ejercicio fiscal, resulta que ha pagado más de lo que le correspondía, la declaración de la Renta le saldrá a devolver. De lo contrario, deberá ingresar lo que falta de IRPF a Hacienda.

  1. Retenciones por alquiler y trabajadores autónomos

Si el trabajador autónomo cuenta con un local alquilado (por ejemplo, una oficina), debe indicar a Hacienda, a través del modelo 115, qué parte del alquiler ha dejado de pagar a cuenta del IRPF, e ingresar esta retención, que se corresponde a un 19%, a la AEAT. Este modelo se presenta cada tres meses, en los mismos plazos previstos para los pagos fraccionados del IRPF o del IVA.

  1. Otras obligaciones

Hay más retenciones del IRPF que un autónomo posiblemente tenga que presentar: a trabajadores y profesionales, si los tiene, a través del modelo 111. A los profesionales, con carácter general, les retienen el 15%, aunque en el caso de los profesionales de nuevo inicio –en el año de inicio y los dos siguientes– serán del 7%. Si se trata de retenciones a trabajadores, el porcentaje –que puede oscilar del 0% al 45%– dependerá de su situación familiar y personal, el salario y el tipo de contrato.

  1. Trabajadores por cuenta ajena

Los trabajadores por cuenta ajena tributan por IRPF como los autónomos. Los segundos están obligados, mientras que presentar la declaración de la Renta es facultativo para los primeros cuando tengan un nivel de ingresos inferiores a unos límites que marca la ley.

Algo que a menudo se olvida, además, es que, como cualquier consumidor, cada trabajador por cuenta ajena paga el IVA cada vez que compra un producto o adquiere un servicio, puesto que su precio ya lleva incorporado este impuesto. Este impuesto, en cambio, no es deducible en ningún caso.

El empleado también paga una cuota a la Seguridad Social, que figura directamente en su nómina. Las aportaciones más frecuentes son por contingencias comunes (4,7%), desempleo (1,55%), formación profesional (0,1%) y por horas extra.

EL IVA SUMA Y RESTA

Otro de los impuestos que el trabajador por cuenta propia tiene que presentar es el IVA. Al IVA que ingresó a través de las ventas, el trabajador por cuenta propia puede restar el IVA que, a su vez, pagó por los bienes o servicios comprados para el desarrollo de su actividad.

El tipo general del IVA es el 21%. Existe también un tipo reducido, al 10%, y el superreducido, por bienes de primera necesidad, al 4%. La liquidación es mensual o trimestral. En este último caso, se efectúa con los mismos plazos previstos para los pagos fraccionados del IRPF. Del 1 al 30 de enero es posible también solicitar eventuales devoluciones.

LA SEGURIDAD SOCIAL DE LOS EMPLEADOS Y DESEMPLEADOS

El trabajador autónomo deberá también pagar cada mes el seguro social de sus trabajadores. Las cotizaciones de los empleados están compuestas por dos partes: la que corresponde al empleador y la del trabajador. En líneas generales el empresario pagará el 23,6% por contingencias comunes, el 5,5% por desempleo, el 0,2% que se destina al Fondo de Garantía Social del Ministerio de Trabajo, y el 0,6% por formación profesional. No olvidemos, también la obligatoriedad de cotizar por incapacidad, invalidez, muerte y supervivencia, según la Tarifa de Primas establecida en la disposición adicional cuarta de la Ley 42/2006, de 28 de diciembre, de Presupuestos Generales del Estado para el año 2007, en la redacción dada por la disposición final quinta del Real Decreto-Ley 28/2018, de 28 de diciembre.

Además, todo trabajador autónomo deberá satisfacer su propia cuota al Régimen General de Trabajadores Autónomos, según sus características y/o la base de cotización elegida.

Desempleados

Los trabajadores que han perdido su empleo representan un caso especial. Pagan el IRPF, pero solo cotizan a la Seguridad Social si reciben una prestación contributiva, la que se da a los trabajadores que ya cotizaron el mínimo exigido durante su vida laboral. Cuando se accede a la prestación por la extinción del contrato de trabajo, se cotiza a la Seguridad Social por las contingencias comunes de: jubilación, invalidez permanente, muerte y supervivencia, incapacidad temporal, protección a la familia y asistencia sanitaria. No cotizará, en cambio, por desempleo, accidente de trabajo y enfermedad profesional, Fondo de Garantía Salarial y Formación Profesional.

Por el contrario, si el trabajador en el paro no ha podido cotizar durante el tiempo mínimo exigido (360 días), cobrará el subsidio por desempleo, es decir, una prestación no contributiva, y no cotizará a la Seguridad Social, salvo contadas excepciones.

Becarios

La aprobación por parte del Gobierno de un decreto sobre las personas que realizan prácticas en una empresa creó cierto revuelo a finales del año pasado. Hasta entonces, solo los becarios que recibían una remuneración por las tareas que desempeñaban tenían que ser dados de alta en la Seguridad Social y cotizar. Con el Real Decreto de 28 de diciembre 2018, sin embargo, todos los becarios, tanto los que hacen prácticas remuneradas como los demás, deberían estar sometidos a esta misma regla.

La nueva normativa establece que cuando se apruebe el desarrollo normativo (para lo cual se concedía un máximo de tres meses), será obligatorio que todos los estudiantes que realicen prácticas externas en grados o másteres universitarios y en cursos de FP de grado medio y superior, sean las prácticas remuneradas o no, curriculares (esto es, obligatorias como parte del plan de estudios) o no. La mayor preocupación de los agentes educativos involucrados en esta nueva situación era quién se iba a hacer cargo del coste de cotizar las prácticas a la Seguridad Social.

No obstante, la Conferencia de Rectores, tras reunirse con el Ejecutivo, ha hecho público que la cotización obligatoria de todos los estudiantes que realicen prácticas a la Seguridad Social, no entrará en vigor hasta el curso 2019-20, lo que dará más margen a sus responsables y a las empresas para adaptarse al cambio.

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