Conoces las Préstamos entre empresa, trabajadores y socios

PRÉSTAMO A TRABAJADOR

En ocasiones nos encontramos que la necesidad de financiación de un trabajador es satisfecha a través de su empresa, bien vía anticipo de nómina, bien a través de la concesión de un préstamo personal. Dichas modalidades no son similares y es preciso indicar las diferencias que presentan.

En primer lugar, por lo que se refiere a los anticipos de nómina, el artículo 29 Real Decreto Legislativo 2/2015, de 23 de octubre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley del Estatuto de los Trabajadores aclara que “el trabajador y, con su autorización, sus representantes legales, tendrán derecho a percibir, sin que llegue el día señalado para el pago, anticipos a cuenta del trabajo ya realizado”.

El mecanismo de anticipo de nómina está referido a la cuantía que corresponde al último periodo trabajado y aún no cobrado. Además, sólo se puede disponer de un 90% de la nómina mensual como máximo. Los importes anticipados en la nómina serán descontados en la nómina del mes siguiente.

Si bien esto es lo que dice la legislación general, las condiciones concretas del mecanismo de anticipo pueden estar fijadas en el Convenio Colectivo aplicable al trabajador, podemos encontrarnos con  Convenios Colectivos que permiten solicitar anticipos sobre trabajos que aún no se han realizado.

Por el contrario, los préstamos a los trabajadores pueden resultar una alternativa muy favorable, si bien tienen una especial consideración desde el punto de vista fiscal. Este tipo de préstamos son bastante similares a los que podemos encontrar en una entidad bancaria y se diferencian de los anticipos en que se devuelven más tarde.

Se constituyen como créditos comunes, pero se permite que se pacte en condiciones más favorables para los empleados, que aquellas condiciones que pueden resultar aplicables a los préstamos otorgados por una entidad financiera. Así, se puede pactar la fecha de devolución, con o sin intereses, las cuotas resultantes, los límites en el plazo de devolución y el importe a prestar. Es conveniente que este contrato de préstamo quede documentado entre ambas partes.

Como hemos mencionado, los préstamos a trabajador se pueden pactar con o sin intereses, si bien, la opción más recomendable será pactarlos a un tipo de interés inferior al que se ofrece en el mercado, ya que de otra manera, la tributación se tendrá que realizar por el interés legal del dinero, en lugar de por la diferencia entre el interés pagado y dicho interés legal (este último publicado cada año en los Presupuestos Generales del Estado).

 

El préstamo pactado a interés inferior al de mercado tiene la consideración de retribución en especie en el IRPF, y como tal, el trabajador tendrá que tributarlo como rendimiento del trabajo (Consulta Vinculante DGT V2548-11).

Veamos un ejemplo de como opera este tipo de producto en la declaración de la renta del trabajador:

Una empresa presta a uno de sus trabajadores 5.000 euros a devolver en 10 años con un interés anual del 2,00%, la retribución dineraria íntegra anual del trabajador es de 50.000 euros y el porcentaje de retención un 22,40 por 100. El interés legal del dinero para 2016 es del 3%:La empresa está obligada a realizar un ingreso a cuenta cuyo importe será:

  • (3% – 2%) x 5.000 = 50 €
  • Ingreso a cuenta: 22,40% x 50 € = 11,20 €

 

El empresario que remunera a sus trabajadores en especie está obligado a ingresar una cantidad a la Hacienda Pública en concepto de “pago a cuenta” de la cantidad que resulte de la autoliquidación del trabajador que percibe la renta. Este ingreso, que recibe la denominación formal de “ingreso a cuenta”, puede soportarlo económicamente el trabajador o el empresario. El importe del ingreso a cuenta será el resultado de aplicar al valor de la retribución en especie el porcentaje de retención del IRPF que corresponda al trabajador ( Consulta Vinculante DGT V0552-13).

Igualmente, el empresario que satisface renta en especie a sus trabajadores vendrá obligado a comunicar dicha situación en los modelos 111 (trimestral/mensual – Casillas 04, 05 y 06) y en el modelo 190 (resumen anual – Clave A – Subclave 01).

No obstante, debemos tener en cuenta la existencia de un conjunto de limitaciones que pueden determinar que un trabajador no pueda acudir a esta vía de financiación. Así, a modo de ejemplo, podemos reseñar artículo 17 del Convenio Colectivo de Oficinas y Despachos, por ser uno de los convenios más extendidos en España, que dispone lo siguiente:

“Todo el personal de la empresa con un año al menos de antigüedad, tendrá derecho a la concesión de un préstamo sin interés hasta el importe de cuatro mensualidades del salario real por las siguientes causas:

  1. Fallecimiento del cónyuge, hijos o padres.
  2. Asistencia médica e internamiento hospitalario del trabajador, de su cónyuge o de sus hijos.
  3. Obras en la vivienda primaria por siniestro o ruina inminente.
  4. Nacimiento de hijos, si se requiere internamiento hospitalario.
  5. Para aquellas obras en la vivienda del trabajador necesarias para su normal utilización.

 

     Dicho préstamo podrá aumentarse a cinco mensualidades. La amortización del préstamo será mensual y no excederá en ningún caso del 10 por 100 del salario real.”

PRÉSTAMOS A LOS SOCIOS

Una vez analizado la situación que afecta a los trabajadores de la empresa, dicha situación no tiene porque ser la misma para los socios, que desean convenir un préstamo con su sociedad. En este caso no encontramos con la problemática de las denominadas Operaciones Vinculadas y el especial tratamiento que a esta situación ha pretendido dar el legislado en materia fiscal (Consulta Vinculante DGT V0664-15).

La Ley del Impuesto de Sociedades establece que son operaciones vinculadas las realizadas entre la sociedad y sus socios o partícipes, a tal efecto, dichas operaciones se valorarán por su valor normal de mercado. Se entenderá por valor normal de mercado aquel que se habría acordado por personas o entidades independientes en condiciones de libre competencia.

Dichas operaciones han de contar con documentación específica, incluso aunque la cuantía del préstamo sea muy pequeña. Así, debemos tener en cuenta las siguientes obligaciones: 1. Contrato. En él deberá constar: datos del prestamista (la sociedad que presta el dinero), datos del prestatario (socio que recibe el dinero), cuantía del préstamo, fecha de vencimiento y tipo de interés devengado. Este tipo será el de mercado y como mínimo el de interés legal del dinero, que se fija cada año en los Presupuestos Generales del Estado; en la actualidad es el 3%; 2. Impuestos. A efectos fiscales los intereses devengados formarán parte de los ingresos de la sociedad y estarán sujetos a retención del Impuesto de Sociedades, utilizando para ello el modelo 123 en el caso de las liquidaciones trimestrales o mensuales y el modelo 193, declaración informativa de las cuantías declaradas en el modelo 123. Estos modelos los cumplimentará el retenedor (prestatario). El contrato de préstamo está exento del IVA; 3. Obligaciones con la Administración. El préstamo está sujeto (aunque exento) al Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) por lo que el contrato deberá ser obligatoriamente presentado en la oficina liquidadora del ITP y AJD; 4. Contabilización. El préstamo se contabilizará por la sociedad en la cuenta 551 (c/c con socios y administradores); los intereses devengados serán ingresos de la sociedad.