Transformación digital, ¿susto o muerte?

27 julio, 2017 - 8 minutes read

Transformación digital, ¿susto o muerte?

¿Eres de los que piensan que esto no va con tu compañía? Pues cambia rápido el chip, antes de que sea demasiado tarde.

Hace unos meses saltó la noticia de que Facebook ya figura en el Registro Oficial de Entidades del Banco de España, por lo que puede gestionar transferencias y pagos en nuestro país a través de Internet. ¿Una red social poniendo la tumbona dentro del jardín privado de los bancos? ¿Estamos locos o qué?
Eso mismo debieron de pensar todas estas amables entidades, pero no, queridos amigos, la hábil operación de Facebook es un ejemplo más de la Transformación (Digital) Exponencial que está aconteciendo el todo el mundo. Y no es el único. ¿Cómo verías si mensualmente tu nómina se ingresase en Amazon, o que pudieras hacer una transferencia directamente por Whatsapp? El 41% de los jóvenes ha contestado ya que dónde hay que firmar. Medidas como éstas, podrían suponer una contracción del negocio bancario a la mitad, ¡en tan sólo 10 años!

Transformarse o morir

El problema es que no todos tenemos la misma amplitud de miras que los Facebook, Apple, Google y compañía. Para muchas empresas, la Transformación Digital se limita a crear una app o a endosarle el marrón de salvar el negocio al de informática –que luego no sabe ni de dónde le vienen los golpes–. Esas prácticas están abocadas al fracaso.
La Transformación implica cambios a todos los niveles de la organización, la colaboración decidida de la Dirección, trabajar con las metodologías adecuadas, conocer la tecnología apropiada y cuidar al máximo el Customer Experience y el Employee Experience. Porque arreglar relaciones con tus clientes y empleados, aunque no lo parezca, también es Transformación Digital. Si no, que se lo digan a Apple, que algo sabe del tema.
¿De cuánto tiempo disponemos? Pues la verdad es, es que no quiero ser agorero, pero la cuenta atrás ya ha finalizado. Como has leído antes, la Transformación crece a ritmo exponencial.
La Ley de Moore –o del Conde Moore, como yo le llamo para no olvidarme de su nombre–, predice grosso modo que, cada 18 meses se duplica la capacidad tecnológica. Este veloz desarrollo ha permitido, por ejemplo, que nos enterásemos de los tristemente famosos Papeles de Panamá, pues en un disquito de 90€ se ha filtrado información que hace 20 años difícilmente hubiéramos podido disimular en 30 camiones cargados de disquetes. Pero esto no es nada si lo comparamos con lo que crecen otras materias como la genética o la física, que multiplican hasta por siete las predicciones del Moore. Imaginaos hasta dónde podríamos llegar si combinamos la tecnología con todas ellas, como ya está ocurriendo con la computación cuántica o genética.

Esta celeridad nos obliga a transformarnos continuamente si queremos sobrevivir. De lo contrario, podríamos sufrir la suerte que corrieron muchas compañías con años y años de solera como Polaroid, Kodak, Palm, Sega, Nokia, Blackberry, Blockbuster, etc., que no supieron o no quisieron adaptarse a su tiempo.

A la caza de nuevos modelos de Negocio

Elon Musk, el fundador de Tesla, ha comentado en alguna ocasión que «a algunas personas no les gusta el cambio, pero necesitas acogerlo, si la alternativa es el desastre». Para asegurarnos el éxito, debemos mirarnos en el espejo de empresas como la propia Tesla, Apple, Amazon, Ebay, Spotify, Netflix, TransferWise o Airbnb, que son capaces de reinventarse sin miedo todos los días y poner patas arriba su organización si es necesario, para buscar o crear nuevos modelos de negocio que triunfen.
Mis amigos de EXEVI ya os hablaron con acierto de coche autónomo hace unos meses. Si no os convencieron entonces de que son el futuro, convenceos ahora. Un futuro que además está ocurriendo ahora y que hará que el Coche Fantástico parezca un simple utilitario. Y, ¿cómo es que Google está tan interesado en entrar en esta industria? Imaginaos por un momento lo que ocurriría si, al igual que hizo con los móviles, regalase a los fabricantes de coches un Android para sistemas de automoción. Eso supondría millones de usuarios que comprarían en su market, que verían su publicidad, que utilizarían sus servicios y miles de millones de dólares para sus arcas.
Sé que muchos pensaréis que parece fácil cuando se trata de Google. Vosotros poned las miras altas, pero hacedlo de acuerdo a vuestras posibilidades. No esperéis a que os pille el tsunami. ¿Alguien se acuerda de la ilusión sentida cuando en las navidades de hace unos años le regalaron un TomTom y exclamó, «qué guay, ya no me voy a perder»? ¿Cuándo fue la última vez que compraste un reproductor multimedia o una cámara de vídeo? ¿Y una linterna? ¿Dónde está ahora esos dispositivos? La mayoría ni lo sabe ni le importa, porque todas esas funcionalidades han sido completamente absorbidas en masa por los smartphones. Miles de empresas dejaron de existir y millones de empleos se perdieron, y todo porque en 2007 a Steve Jobs se le ocurrió desarrollar un nuevo producto llamado iPhone.

Sigue tu propio camino

Resumiendo, tómate la Transformación Digital en serio, no tengas miedo al cambio y si no encuentras tu modelo de negocio, créalo. Pero sobre todo, aprovecha el presente, aprende a aprender y haz lo que realmente te apasione.

Javier Sirvent, de Tecnology Evangelist.
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